Toda población se esfuerza por mostrar a propios como extraños las maravillas que se encuentran en su municipio.
En San José Pinula encontramos un palacio municipal que eructa grandeza pero es el único arquitectónico que expresa tanta belleza y lujo.
Continuando el recorrido encontramos residenciales uno tras otro y al preguntar si tal explosión de necesidad de vivienda se debe a algún proyecto estatal grande que atrae a tantas personas, sólo recibimos la frustrada negación de nuestro anfitrión.
El parque resulta a todas luces una vergüenza que no inspira más que miedo y preocupación, no ha recibido remozamiento alguno y lo que debería ser área verde es un triste recordatorio para que los vecinos no vuelvan a considerar al alcalde actual para una reelección.

Los botes para basura son algo que ni siquiera existe en ese lugar y en vez solo bolsas para que puedan colocar sus desperdicios las personas.

Se creyó que haría la diferencia comenta un vecino con la cabeza gacha mientras resignado continúa; siempre nos pasa lo mismo.
Cuando se acercan las elecciones los candidatos prometen y los vecinos solo se dejan deslumbrar por tanto proyecto que promete refundar al municipio.
Es responsabilidad de las personas por su propio bien y el de sus descendientes analizar las mejores opciones porque ya es suficiente desperdiciar cuatro años por pensar en el supuesto que el discurso de tal o cual candidato va a cambiar definitivamente al municipio.