Una lucha que ha durado poco más de un siglo y amenaza con no tener fin

El conflicto ha tenido momentos intensos y otros de calma que puede durar años, de hecho mientras el presidente Jimmy Morales gobernó impulsó el diálogo que trajo consigo aires de tranquilidad, aún así jamás se llegó al fondo y cuando un nuevo evento pone en duda su dominio territorial estalla la violencia.
La ejecución de trece personas está rodeada de odio que no hay manera de explicar cómo puede suceder que hombres, mujeres y niños por igual hayan tenido que enfrentar dura muerte para luego utilizando un machete cortar los cuerpos de los niños. La violencia toca la depravación yendo tan lejos como humillar al cuerpo de su enemigo.
El gobierno de Guatemala debe solicitar la intervención de la ONU para mediante un ente supranacional haya diálogos más productivos.
Los líderes que desestabilizan deberán ser apartados y elegir nuevos que estén dispuestos a concertar mesas de trabajo.
Mientras tanto, el dolor nuevamente se adueña de estás comunidades, cada cual busca venganza y demostrar que puede destruir a sus vecinos.
Mientras el conflicto supera el siglo, pocas cosas han mejorado en ninguno de ambos poblados. Fuentes de trabajo deberían ser prioridad para que los vecinos tengan derecho a un salario justo.