Ángel caído

La ambición debe ser signo característico de toda persona que esté decidida a ser exitosa. Sin embargo pasar por alto los valores éticos y considerar a otros o incluso a sí mismo como seres que están más allá de las leyes que afectan a todos los demás, es el primer paso de un narcisista y el mayor pecado que pueda cometer un funcionario público.

El Ministerio Público está conformado por dos fuerzas tan dispares que es difícil imaginar su coexistencia en armonía. El señor Iván Velásquez quien fuera jefe de la misión diplomática llamada CICIG, poseía tanto poder como ningún otro diplomático o funcionario público. Bajo su reinado la señora Thelma Aldana tuvo a bien cambiar de rumbo pues al inicio respondía sin dudar a las órdenes de Roxana Baldetti, tuvo una alternativa; cambiar de bando o convertirse en paria. Debido a que ella era clave para los planes del señor Velásquez.

La justicia tomó una forma tan peculiar como parte de un espectáculo que era esperado por toda Guatemala; jueves de CICIG eran llamados aquellos días en los que como se volvió costumbre, la CICIG acompañada del Ministerio Público (más por formalismo que por verdadera importancia) fue en esa época que muchos de los señalamientos que hoy se le hacen a ese ente financiado por ONU tuvieron lugar, convirtiendo a la señora Aldana en la responsable local de los abusos de autoridad que CICIG cometía muy a menudo.

Con la presidencia de Otto Pérez Molina, se hizo visible la posibilidad de que CICIG estuviera cometiendo ilegalidad al operar, sin contar con una fiscalía especial para los casos que investiga un ente externo al país.

De ese modo el presidente y su abogado de confianza, el licenciado Rosales, planean denunciar a CICIG por ese tema. Inesperadamente, el licenciado Rosales resulta muerto de un atentado que fue ejecutado contra su vehículo.

La fiscalía especial es abierta oficialmente y comienzan a desarrollarse a partir de ese momento en complicidad con la fiscal general, la señora Aldana, serie de investigaciones que según se dice eran motivados por la necesidad de Iván Velásquez y la ambición desmedida de la señora Aldana por tener el control total.

Hace su aparición el señor JF Sandoval, joven idealista que de la mano de la señora Aldana y siguiendo las instrucciones del señor Velásquez, continúa con la persecución ideológica, al igual que lo hacían Thelma Aldana e Iván Velásquez.

Recibió coimas a cambio de favorecer a un procesado o influir en el rumbo de la investigación. Para la señora fiscal Consuelo Porras, tener a un bendecido de Iván y Thelma resulta especialmente preocupante porque aún teniendo serias denuncias no le era posible despedirlo sin causar escándalo.

Finalmente, es removido y aunque él dejó de ser fiscal, en la conferencia que le armó Jordán Rodas procurador de derechos humanos, expresó acerca de investigaciones abiertas. De esa cuenta aquél joven que se caracterizaba por ser respetuoso con el debido proceso, aquél que se preocupaba por la información que podía o no compartir dejó de ser una persona de bien y se convirtió en falso ídolo, un ángel caído.

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